…un inciso…

Leyendo una entrevista del dominical de un periódico nacional a Blanca Pons-Sorolla, elegante dama y bisnieta del ilustre pintor cuyo apellido han pinzado bien en la familia con un guión que actúa de puente entre el pasado y el presente, no puedo evitar hacer una reflexión de las que ya no están de moda, porque se soporta en la ética como valor, aunque podría llamársele simple y llanamente “decencia”. Dice doña Blanca: “- Pintaban mi abuela, mi abuelo y mi bisabuelo, y mi tía Elena Sorolla era escultora. Mi madre pintaba acuarela muy bien, pero se dedicó a ser madre y ama de casa. Ella cuenta que dejó de pintar porque le parecía tremendo tomárselo sin la seriedad con que se lo tomaban todos en la familia” (XL-Semanal ABC nº 1.130)

Me hizo pensar que es cierto que el genio no se hereda, a pesar de que esta familia es proclive a tomárselo con mucha seriedad, o sea, que aún teniendo la decencia de dedicarse a ello en cuerpo y alma, no han salido ‘Sorollitas’ por doquier, como era de esperar si se atiende a la máxima recién expuesta: “el genio no se hereda”; pero habremos de reconocer que también es decencia no aprovecharse del apellido para aventajarse en una pretendida genialidad heredada. ¿Quién renuncia a eso en el mundo que vivimos? Sólo los decentes…(debió dedicarle otra obra a Los Santos Decentes el bueno de Don Miguel Delibes, pues no sólo en los humildes habita la santidad )

Prueba de ello es que no volvimos a ver un Rubens, Velázquez, Da Vinci, etc. Así como tampoco un Copérnico, Newton, Edison o Einstein; ni Mozart, Beethoven… Los padres de Plácido Domingo eran cantantes líricos pero no fueron como él. Eso no quiere decir que los descendientes cercanos o lejanos no puedan llegar a ser buenos profesionales si, como dice doña Blanca, se lo toman con la seriedad que nace del respeto a la figura que los ilumina, pero raramente igualarán el genio.

Sin embargo hay un ‘arte’ donde parece que el ‘genio’ se traspasa de unos a otros con suma facilidad: se trata de los actores, donde las familias se convierten en verdaderos clanes del espectáculo, por lo que sólo puede deberse a dos cosas: o es un arte menor, y por lo tanto la genialidad no es tal, o es una farsa a cuyo gato nadie pone el cascabel simplemente porque da mucho dinero. De lo primero hay mucho, aunque pienso en algunas transferencias de genio y pueden resolverse con cierta facilidad: Liza Minnelli fue hija de Vincente Minnelli y Judy Garlan y aunque muchos vieron en la Garlan a la niña dotada del cine, lo cierto, bajo mi punto de vista, es que la varita de la genialidad a la que realmente tocó fue a Liza…los otros gozaron de éxito, nada más. Pero abundan los casos de verdaderos clanes donde ninguno posee ‘genio’: recábese si no en el cine español. Insisto en que, en general, no quiere decir que no haya buenos actores en alguna de esas familias; simplemente es que si salen tantos ‘tan’ buenos en una misma familia es una prueba de que se trata de un arte menor, donde la excelencia es relativamente fácil de alcanzar; nada más, no es ni bueno ni malo, sino un hecho. Y tampoco quiere decir que de vez en cuando no salga algún genio, como la nombrada Minnelli o el gran Robert De Niro.

Lo de ‘séptimo arte’ me temo que no se refiera tanto a la interpretación como al conjunto de dirección, realización y montaje, dando un producto final –la película- que se da en llamar ‘arte’…y que a todos nos gusta.

Acaba la entrevista doña Blanca, que tiene cara de ángel, con otra perla de la familia: parece ser que la bisabuela Clotilde, mujer de Sorolla, legó la mitad de la obra al Estado español en su testamento, lo que no fue posible porque la legítima es obligada; o sea, que era derecho de los hijos…¿y qué hicieron ellos? No sólo admitieron la donación que la abuela hizo al Estado, sino que la aumentaron con parte de lo que habían heredado ellos en el reparto de la otra mitad de la obra; es la donación más importante del siglo XX, que integra el actual museo Sorolla para disfrute de todos. ¿Alguien puede dudar de la ‘decencia’ del gesto? No tiene más dobleces ni aditamentos; sólo pura y llana decencia, coherente con el espíritu de quien generó tanto arte, según parece.

Y yo me pregunto: ¿Seguro que esta familia es española? En un país donde cada vez abundan más los rufianes y se aplaude más el gitaneo,…¡olé!, ¡olé! y ¡olé!

Como homenaje a doña Blanca pongo aquí este cuadro de su bisabuelo de impresionante factura y que ella explica magníficamente en la entrevista, con el embeleso de quién ama lo que quizás ni entiende (a pesar de ser la mayor entendida en su obra en el mundo):

sorolla3

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2 respuestas a …un inciso…

  1. manolo dijo:

    magnifica descripcion, te felicito.hoy nos sentimos huerfanos de decencia,etica,

    • ..gracias Manolo; curiosamente nadie ha comentado este artículo. Es como si diera miedo pensar fuera de los estándares políticamente correctos. En España existe la manía de ligar el pensamiento a la tendencia política, así que enseguida que das una opinión te tachan de ‘algo’; como si fuera de eso no existiera la razón…
      Pero es que a mi me encanta pensar por mi cuenta…no puedo evitarlo, y por tanto, también me gustan los que hacen lo mismo, así que esta buena y valiente señora me encantó.

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